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lunes, 27 de junio de 2011

como un estilete punza el texto del subeditorial de Los Tiempos referido a un documento destructivo para Bolivia desde Itamaraty

En lo que puede ser considerado como un gesto tan diplomático como elocuente, en el sitio web del Ministerio de Relaciones Exteriores del Brasil se publicó en días pasados un artículo relativo a la reciente legalización de autos “chutos” en Bolivia. En términos inusualmente duros, el artículo titulado “La legalización del robo” hace afirmaciones tan gruesas como que “el presidente de Bolivia, Evo Morales, acaba de instituir uno de los mayores premios a la delincuencia organizada de los que se tiene noticia en la historia humana”.


Como colofón de una larga serie agresiones verbales contra el Gobierno boliviano, algunas de las cuales se remontan incluso a la forma como fueron “nacionalizadas” las instalaciones de Petrobrás en mayo de 2006, en su último párrafo el artículo termina afirmando que “Morales alienta abiertamente, sin reclamos, un complejo sistema de ilegalidades que da ganancias y mercado a los ladrones, beneficiarios y una amplia gama de criminales, muchos de ellos operando directamente desde las cárceles. La peligrosa concesión puede hundir aún más peligrosamente al continente en el laberinto de la ilegalidad y del subdesarrollo”.


Si un artículo de tan grueso calibre fuera publicado sólo en uno de los más importantes e influyentes diarios Brasil, como de hecho lo fue, ya sería gravísimo. Pero que haya sido ampliamente difundido en el sitio web de la Cancillería denota palabras mayores, pues significa que en algunas instancias del Gobierno nacional se está procediendo a una especie de demolición de la imagen que de nuestro país se proyecta en el exterior. Y eso, además de vergüenza, produce efectos prácticos negativos.

martes, 21 de junio de 2011

Gente de Radio.

Gente de Radio.

Mónica Briancon Messinger festeja que "los bolivianos seamos los únicos en celebrar dos año nuevos" y renovar promesas que no nos libran de la basura nueva refiriéndose al colosal basurero


Cada vez que transcurre un año, renovamos las promesas que no cumplimos el año anterior, es decir, algo así como bajar de peso, dejar de fumar, tomar menos alcohol o dejarlo de una buena vez y cada año reincidimos, no cumplimos aquello que juramos por lo más santo cumplir, porque finalmente ante nuestros ojos se presenta otro año nuevecito, sin estrenar, dispuesto a dejarse engañar por los falsos compromisos, esos del estilo “me inscribiré al gimnasio”, “saldré a caminar más a menudo”, “pasaré más tiempo con mis hijos”, “no compraré cosas que en verdad no necesito” y un largo etcétera que podría llenar hoy esta columna, sin embargo, ése no es el cometido.
Nosotros los bolivianos y bolivianas, tenemos una doble oportunidad, que el resto de los mortales de este planeta no tiene:
festejar dos veces, en un año, un año nuevo. Es decir, tenemos la oportunidad de volver a creer en nuestras mentiras y en este caso en particular, de la mano de algunas medidas gubernamentales, hasta tenemos la ocasión de poseer basura nueva con la cual inundar aún más las calles del país.
Bolivia se ha convertido en el basurero del mundo, todos los autos que nadie más quiere, entran sin mayor aspaviento, bajo la tonta excusa de que todos tenemos derecho a un auto. Si es así, entonces también, como decía una señora, también tenemos derecho a poseer ropa de marca, eso sí barata y bonita, por lo que, siguiendo lo que decía esa encantadora dama, podríamos hacer manifestaciones y bloqueos a favor de que se legalicen las toneladas y toneladas de ropa usada, en lugar de que acaben incineradas.
Siguiendo ese argumento, también podríamos salir a las calles para protestar en contra de los intendentes que de rato en rato, aplanadora por delante, machucan DVD piratas o decomisan CD Sparrow. Incluso sería interesante pedir una ley que favorezca a los libros piratas que entran por el Perú o la Argentina, porque finalmente todos tenemos derecho a leer a Paulo Coelho, sin tener que pagar estratosféricas sumas, evitando así lo que es prácticamente desconocido en Bolivia: el derecho de autor.
Sin embargo, no nos estamos dando cuenta que, poco a poco, estamos llenando nuestros hogares de desechos, de manufactura mal elaborada y de pésima calidad, bajo el argumento de que somos un país de pobres. Hay que tener cuidado con esa frase que nos denigra y nos rebaja a niveles tan mezquinos que hasta llegamos a aceptar que a la caja mecánica de uno de estos autos chutos le coloquen carne molida para que no suene y quede mejor lubricada. Mañana será ese mismo auto el que, probablemente, tendrá una falla y podrá chocarse, causando daños materiales y humanos.
Por unas pocas veces sería interesante ver qué podríamos hacer para frenar a este colosal basurero, no olvidemos que en la década de los 90, una comunidad campesina del occidente del país logró impedir el avance de un tren con carga tóxica que de manera clandestina estaba intentando ingresar a territorio nacional.
Sin necesidad de grandes aspavientos o despliegue bullanguero, tranquilamente la señora que desea vestirse bien podría comprar chompas, poleras y pantalones hechos en el país o finalmente gastar un poquito más comprando en uno de los tantos comercios legales que anidan en la ciudad.
Y si no queremos caminar e insistimos en ir a todo lado en auto, jeep, camioneta o cualquier cosa de cuatro, dos o tres ruedas, pues entonces hagamos un esfuerzo y compremos en un distribuidor autorizado o por lo menos de alguien que se pasó el trabajo de importarlo de manera legal y no del abusivo, pirata, trucho que trajo al chuto con la esperanza de una nacionalización.

La autora es comunicadora social.

viernes, 17 de junio de 2011

se puede ser periodista sin tener un título. qué se necesita para serlo? el autor ensaya unas respuesta en Periodista Digital

LuisCarlos Díaz periodismodepaz

- No, no cualquiera. Se supone que todos somos seres comunicantes. Bien. Pero no todos tienen el talento, y yo prefiero periodistas talentosos para escribir, interpretar y cumplir métodos fiables de procesamiento de contenidos.

- Se requiere rendirle culto al lenguaje (la lengua española, los lenguajes visuales, el diseño, lo que sea que necesites para contar cosas). Se necesita un afán sincero por aproximarse a la realidad de manera compleja para desentrañarla. Necesitas pasión y don de gente para saber contarle a otros lo que obtuviste. En la actualidad necesitas también apropiarte de algunas herramientas más para contar cosas: antes bastaba con una máquina de escribir y el medio se encargaba de lo demás, ahora los periodistas tienen procesadores de palabras, editores de imagen, video y audio, medios de comunicación propios en la web, teléfonos celulares, plataformas digitales para transmitir información, audiencias y comunidades cercanas y dialogantes... esa es una mochila de herramientas que no puedes despreciar.

- La academia suele ser la que te brinde los métodos, los principios, el taller de prácticas para que acrisoles el temple del periodismo. Eso puede ser útil, pero no es siempre necesario. Se puede ser un buen periodista sin haber pasado por una academia. Si no, quítenle el reconocimiento de periodista a muchos maestros que hoy se honran. De hecho la "colegiación obligatoria", que en Venezuela sigue siendo ley, en otros países de América Latina se considera una violación a la libertad de expresión, así que andamos retrasados en ese sentido. Las academias quizás te ahorren algunos cabezazos y te permitan entusiasmarte con algunos profesores que te dan buenos incentivos y lecturas, te hacen el camino algo más fácil, pero no determinan qué es un buen periodista.