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domingo, 27 de septiembre de 2009

editorialmente La Razón plantea al gobierno preguntas sin respuesta acerca del triple crimen Del Hotel y otras violencias

Si el capitán Andrade se infiltró en el grupo de Rózsa, ¿por qué las autoridades permitieron el atentado contra la casa del cardenal Terrazas? Si hubo un plan magnicida contra el presidente Morales, ¿por qué dejaron que el supuesto mercenario muera en el hotel Las Américas?

Casi seis meses después del sangriento operativo realizado en uno de los pisos del hotel Las Américas de Santa Cruz de la Sierra que terminó con la vida de tres supuestos mercenarios y/o terroristas, el misterio de las cosas se hace más denso, mientras el Gobierno maneja la situación únicamente con fines políticos y, probablemente, electorales.

Hoy, el caso Rózsa llama la atención una vez más. Y, pese a la pésima investigación del fiscal Marcelo Soza, vuelve a intrigar.

El hombre que gozaba de la mayor confianza del Ministerio de Gobierno para ejecutar operativos policiales, logró aquello. El capitán Wálter Andrade, apodado el Rambito boliviano, aparece en tres fotografías junto a Eduardo Rózsa. En ellas, el oficial está junto al croata boliviano, muy suelto de cuerpo. Ubicándolas en el contexto del caso, las tres imágenes son muy fuertes: el victimado está acompañado de quien se cree que dirigió el operativo policial la madrugada del 16 de abril.

El Ministro de Gobierno adoptó una posición cauta sobre el tema, pero un viceministro suyo no mostró sorpresa por las fotografías. Además, el aludido oficial de policía no desmintió hasta ahora el contenido de las imágenes.

Fotografías y documentos personales y los pocos datos obtenidos por el fiscal llevan a la conclusión de que Rózsa estuvo involucrado en acciones irregulares e ilegales, para las que fue financiado. Pero, no se entiende aún por qué el Gobierno permitió que fuese eliminado. ¿O autorizó su muerte? Es decir, si el llamado mercenario fue infiltrado por Andrade, ¿por qué no lo detuvieron para desmontar la supuesta organización que buscaba la división del país?

El nuevo capítulo de esta historia lleva a reafirmar que la eliminación de Rózsa y sus compañeros significó también la muerte de la verdad. Pese a ello, se multiplican las preguntas.

Si Andrade espió a Rózsa, ¿por qué las autoridades permitieron que se cometa un atentado contra el cardenal Julio Terrazas?

¿Cuál ha sido el objetivo del operativo realizado en el hotel Las Américas? ¿Qué es lo que hacía en el hotel Las Américas, Nolberto Clavijo, del Ministerio de Gobierno, horas antes? ¿Por qué tuvo una vida pública Rózsa, si tenía planes magnicidas o respondía a objetivos para dividir el país?

¿Hubo realmente una infiltración? ¿Desde cuándo Rózsa era espiado? Y si fuese así, ¿por qué el Gobierno permitió que las personas supuestamente vinculadas con los mercenarios dejen el país? ¿El Ejecutivo tiene la suficiente información para inculpar y actuar contra los financiadores identificados hasta ahora? O ¿por qué el ministro Rada acusa de terrorismo a practicantes del Paint Ball, en base a fotografías descolgadas del Facebook?

¿Qué efectos tuvo en ciertos liderazgos de Santa Cruz el descubrimiento de los intentos militares de Rózsa?

Si había un plan magnicida contra el Presidente y el Vicepresidente, ¿por qué la Policía no captura a Rózsa para que delate a los autores intelectuales? Además, ¿por qué hasta ahora el fiscal Soza no cuenta con los datos de quiénes actuaron en el operativo de abril? ¿Fue un operativo únicamente boliviano? ¿Hubo un plan terrorista como sostiene el Gobierno? ¿No vino Rózsa, en principio, a filmar una película? ¿Cómo terminará el caso si la muerte de Rózsa favorece a todos los actores?

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