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domingo, 26 de julio de 2009

Hernán trabajó largo tiempo en Presencia, hoy desde EEUU mantiene un portal muy visitado y conocedor de Chavez escribe:

Ordenan retirar la “muñequita”Hernán Maldonado

Los videos y las fotos recorrieron el mundo. El pueblo enardecido de Curiepe se enfrentó durante horas con piedras y botellas a la Guardia Nacional venezolana. Mientras el petrodictador Hugo Chávez protestaba contra la brutalidad de los “gorilas” hondureños, sus propios gorilas saturaron con gases lacrimógenos a los manifestantes.
Fue en la víspera del día de la Virgen del Carmen. Curiepe, un pequeño poblado del Estado de Miranda aledaño a Caracas amaneció preparándose para la festividad, con el tradicional redoble de los tambores. Los militares, al amparo de las últimas sombras de la noche, se apoderaron del inmueble de la policía estadual.
Caso análogo había ocurrido hace pocos días en la vecina población de Caucagua. Y es que Chávez, que perdió en noviembre la gobernación de Miranda ante el opositor Henrique Capriles Radonski, resolvió despojarle de recursos, hospitales, escuelas, ambulatorios clínicos, etc. en su aspiración de hacerlo fracasar administrativa y políticamente.
Pero a diferencia de lo ocurrido en Caucagua, al ciudadano no sólo le encolerizó el abuso militar, sino el irrespeto a la Virgen, patrona del pueblo, por la alcaldesa Liliana González. La burgomaestra chavista pidió que se retire una imagen de la Virgen del Carmen que preside la entrada al municipio Brion. “A esa muñequita me la retiran ya”, ordenó, sosteniendo que distrae a los automovilistas y puede causar accidentes.
Chávez invoca a Dios cuando tiene la soga al cuello, como el 11 de abril del 2002, cuando pidió que le garantizaran su vida los obispos Ignacio Velasco y Baltazar Porras, cuyas sotanas mojó con sus lágrimas. Tras volver al poder se olvidó de eso y lleno de soberbia llama a los sacerdotes “diablos con sotanas”.
Hace una semana el nuncio Giacinto Berloco fue irrespetado en el aeropuerto por funcionarios chavistas que no le perdonaron que haya asilado por casi dos años al dirigente estudiantil Nixon Moreno. Triste recuerdo se habrá llevado el religioso de Venezuela porque no sólo le demoraron el viaje a Bélgica, sino que le revolvieron las valijas sin respetarle su inmunidad diplomática.
Todo esto forma parte de una política sistemática del chavismo en su esfuerzo por erradicar del corazón de los venezolanos la fe en Dios. Por eso es que con unos clérigos renegados y pastores evangélicos Chávez intentó fundar una “nueva iglesia”, y también se apoderó del hospital Santa Bárbara en Maracaibo para cambiarle el nombre por el del “Che” Guevara o una gobernadora prohibió imágenes católicas en las escuelas del estado de Monagas.
Chávez, tras su breve derrocamiento, regresó con un crucifijo en la mano, pero desafiante recomienda a la Jerarquía Católica leer a Carlos Marx. Y nunca prosperan las investigaciones para apresar a los que decapitan cada vez a la imagen de la Virgen Milagrosa que desde hace años preside la Plaza Altamira de Caracas, bastión opositor.
Y como todo lo que ocurre en Venezuela, lo copia Evo Morales, ahí está el permanente jaque a la Iglesia Católica. No sólo quiere fundar una “nueva religión”, sino que el 16 de julio le culpó del derrocamiento del hondureño Manuel Zelaya. Es más, dijo que algunos jerarcas usan “la oración como anestesia para que los pueblos no se liberen”. La ignorancia es atrevida, diría mi abuela.
Hoy como nunca hay que recordar al cardenal venezolano Rosalio Castillo Lara, que ante 200.000 personas dijo en su homilía del 15 de enero del 2006, poco antes de su muerte: “Ante la triste situación que vivimos... si el pueblo no toma conciencia de su gravedad y no se pronuncia categóricamente a favor de la democracia y la libertad, nos encontraremos sometidos a una dictadura de tipo marxista”.

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